En el contexto en el que nos encontramos, muchas personas se estarán preguntando de qué manera afecta el cobro de un ERTE a la declaración de la renta. En circunstancias corrientes, contar con unos ingresos menores a los 22.000 euros anuales exonera al pagador de hacer la declaración de la renta. Sin embargo, la situación actual dista mucho de ser considerada corriente, y el haber recibido ingresos por parte de un segundo pagador, en este caso del Servicio Público Empleo Estatal (SEPE), rebaja el límite para presentar la declaración de la renta a los 14.000 euros anuales. Desde la propia web de la Agencia Tributaria advierten que las prestaciones por ERTE son rendimientos de trabajo sujetos a IRPF y no exentos; englobando de esta forma a más de tres millones y medio de trabajadores que el año pasado se adhirieron a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Siguiendo esta línea, se debe haber recibido más de 1.500 euros de este segundo pagador, algo que desafortunadamente abarca la mayoría de casos. Del mismo modo, las personas que hayan sido beneficiarias del ingreso mínimo vital se encontrarán en la misma situación. El verdadero problema es el ajuste real entre la retención y la cuota final. El SEPE no retiene, o suele hacerlo con tipos muy bajos, en concreto un 2%, cuando lo ideal sería que retuviese entre un 10% y un 15%. Es decir, cuanto menos retenga el segundo pagador, más posibilidades existen que la declaración salga a pagar. Cuando solo existe un solo pagador este ajuste suele ser bastante adecuado; en cambio, cuando hay dos pagadores no suelen tener en cuenta las retenciones hechas por el otro. En castizo, la retención de un trabajador que no está obligado a presentar la declaración de la renta durante todo el año fiscal será la misma cifra que deberá pagar un trabajador que tenga dos pagadores y haya hecho la declaración.
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