Cuando hablamos de asesor fiscal se nos viene a la cabeza una persona que asesora a los empresarios con sus impuestos. Y decimos asesor, porque esta figura trasciende a la de tramitador, este último se “limita” a la tramitación de modelos de obligaciones fiscales (IVA, IRPF, etc.), mientras que la figura del asesor fiscal, va más allá, ya que contempla una dimensión de planificación y visión global de todos los frentes del cliente.

Profundizando, podríamos apuntar que vela por optimizar la fiscalidad no sólo, por ejemplo de la persona física de un empresario, sino también en conjunción con su empresa y con su familia y en diferentes ámbitos impositivos: impuesto sobre la renta, impuesto de sociedades, impuesto sobre el patrimonio, etc. Y además, teniendo en cuenta que las normas fiscales están en constante cambio.

Y, por otro lado, la figura del asesor fiscal tiene otra dimensión porque ellos son los que ayudan a crear las empresas desde cero, evitando riesgos y ahorrando costes fiscales, mediante una adecuada definición de las estructuras mercantiles. Es decir, a sus despachos llegan emprendedores con una idea, quieren llevarla a cabo pero no están al corriente de mucho más, ahí es cuando el asesor fiscal tienen que unir esas idea con la administración para que al cabo de poco tiempo ese proyecto crezca sin problemas de índole fiscal e, incluso, mercantil. Por ejemplo, ayudando a tramitar desde la primera licencia de apertura hasta las comunicaciones a Consejerías, en definitiva a absolutamente cualquier enlace del empresario con la administración.

El trabajo del asesor fiscal, por tanto, es muy dinámico. Se trata de un trabajo muy interesante porque no hay ningún negocio que se parezca a otro, por lo que no es lo mismo asesorar a una empresa que quiere exportar que otra que quiere vender dentro de su país, por ejemplo.

Todas las empresas tienen su idiosincrasia y todos tienen un aprendizaje porque cada una tiene su particular enfoque de negocio y unos papeles concretos a presentar en la administración y ahí radica el trabajo del asesor fiscal.

Es un trabajo que requiere muchísima formación y estar al día. Los despachos profesionales están dedicados en general a las pymes en un 95% porque estas no tienen infraestructura suficiente en sus propios negocios para tener su propio departamento fiscal y, aún teniéndolo, en ocasiones necesitas de una asesor fiscal externo que, por su especialización, puesta al día y conocimientos de multitud de negocios, aporten una visión diferente a la del propio área fiscal de la empresa o confirmen los planteamientos que desde ella se hagan. De estas necesidades surgen los servicios externos de fiscalidad, lo que demuestra que la asesoría fiscal es el alma mater de la empresa en cuanto a la relación con la administración.

Normalmente los despachos profesionales tienen tres sectores muy diferenciados que son:

  • El fiscal
  • El contable
  • El laboral

Colegiarse o no

No se puede entender la profesión sin colegiarse porque siempre se crean leyes que afectan a la empresa y es muy difícil conocer el 100% de estas novedades, al mismo tiempo que se está asesorando a todos los clientes; sin un colectivo detrás que les ayude a cribar la información es complicado poder actuar de forma óptima con los clientes.

Colegiarse no es obligatorio pero desde luego indispensable. Hay que estar totalmente formados y totalmente al día con todas las modificaciones que hay porque las normas fiscales son las que se modifican con más frecuencia. Las normas civiles, las penales, etc. no cambian casi nunca; las fiscales en cambio cambian cada año y, frecuentemente, varias veces al año. Las asociaciones y colegios profesionales mantienen actualizados a sus colegiados en cuanto a esta normativa cambiante y promueven acciones formativas para despejar dudas sobre la aplicación de las mismas, que muchas veces es compleja y sujeta a interpretación.

Beneficios de trabajar con un asesor fiscal

Cuando un emprendedor comienza una actividad como empresario individual o bien como profesional es importante que tengan un experto asesor fiscal detrás para que les puedan guiar en los comienzos de sus negocios y tutelarlos durante el crecimiento de los mismos. Tener al mejor profesional es algo vital para el empresario.

A lo largo de la evolución del negocio, el emprendedor se puede encontrar que incluso va a poder querer comprar otros negocios, o incluso vender el suyo, o hacer una reestructuración empresarial y adecuarla a las necesidades del entorno. Ahí también va a ser muy importante que tenga un asesor profesional que le guíe en todo momento.

Un buen asesor siempre va a estar detrás del empresario, haciéndole ahorrar tiempo y dinero, así como aportándole conocimiento y nuevas perspectivas enriquecedoras para su negocio. Verum Management cuenta con un experto grupo de fiscalistas capaces de ayudarle en todo el desarrollo de su negocio. Puede ponerse en contacto a través de esta web.

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